Como muestra de gratitud, en Oriunda le entregamos un presente muy especial: una pieza tallada en madera que representa el Perú, nuestros Andes y las alas de expansión. Un símbolo que honra su propósito… porque creemos que Alexa, a través de su música, se ha convertido en un vehículo de amor.
Sus canciones no solo se escuchan… se sienten, se interiorizan.
Son palabras que llegan al alma, que acompañan procesos, que abrazan emociones y que, muchas veces, logran sanar.
Creemos firmemente que las palabras que repetimos —ya sea en nuestros pensamientos o en las canciones que cantamos— son decretos que influyen en nuestra vida. Por eso, elegir lo que escuchamos es también elegir cómo queremos sentirnos y qué queremos atraer.
En Oriunda, honramos profundamente la música que eleva, que reconecta, que transforma. Y en ese camino, las canciones de Alexa Sotelo son una fuente de apoyo emocional, de fe y de reprogramación consciente.
Este encuentro también nos recordó algo muy importante:
todos estamos en constante transformación.
Así como nuestra mariposa 88 —símbolo de Oriunda— que pasa de ser oruga para desplegar sus alas con belleza y libertad, cada uno de nosotros vive su propio proceso de evolución.
Y en ese camino, la música correcta puede ser guía, compañía y luz.