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Un domingo que tocó el alma en Oriunda

Claro que sí. Y en Oriunda sucede.

Hay días que no solo se viven… se sienten.
Y este último domingo fue uno de ellos en Oriunda.
Nuestro espacio se llenó de una energía especial al recibir al club de fans de Alexa Sotelo, quienes eligieron nuestro café como su punto de encuentro. Desde el primer momento, se percibía algo distinto: no era solo una reunión, era un encuentro de almas conectadas por la música, la fe y la intención.

Tuvimos el privilegio de compartir con Alexa más allá de las cámaras. Con una sencillez que inspira y una dulzura genuina, se tomó el tiempo de escuchar a cada persona, de conocer sus historias, de mirarlos con atención y respeto. No vino solo como artista, sino como un ser humano dispuesto a conectar.

Durante el encuentro, recomendó libros, compartió reflexiones y dejó huellas en cada conversación. Fue un espacio íntimo, auténtico y profundamente humano.

Como muestra de gratitud, en Oriunda le entregamos un presente muy especial: una pieza tallada en madera que representa el Perú, nuestros Andes y las alas de expansión. Un símbolo que honra su propósito… porque creemos que Alexa, a través de su música, se ha convertido en un vehículo de amor.

Sus canciones no solo se escuchan… se sienten, se interiorizan.
Son palabras que llegan al alma, que acompañan procesos, que abrazan emociones y que, muchas veces, logran sanar.

Creemos firmemente que las palabras que repetimos —ya sea en nuestros pensamientos o en las canciones que cantamos— son decretos que influyen en nuestra vida. Por eso, elegir lo que escuchamos es también elegir cómo queremos sentirnos y qué queremos atraer.

En Oriunda, honramos profundamente la música que eleva, que reconecta, que transforma. Y en ese camino, las canciones de Alexa Sotelo son una fuente de apoyo emocional, de fe y de reprogramación consciente.

Este encuentro también nos recordó algo muy importante:
todos estamos en constante transformación.
Así como nuestra mariposa 88 —símbolo de Oriunda— que pasa de ser oruga para desplegar sus alas con belleza y libertad, cada uno de nosotros vive su propio proceso de evolución.
Y en ese camino, la música correcta puede ser guía, compañía y luz.

Gracias, Alexa, por tu presencia, por tu esencia y por tu propósito.
Deseamos que sigas expandiendo tu música, que Dios continúe inspirándote y que sigas tocando corazones, transformando vidas y conectando a cada persona con su origen.

Gracias también a cada persona que fue parte de este encuentro.
Oriunda siempre será ese espacio donde el café se convierte en experiencia… y las conexiones, en propósito.

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